martes, 24 de noviembre de 2009

Socorro Rojo Internacional

El Socorro Rojo Internacional (SRI) fue un servicio social internacional organizado por la Internacional Comunista en 1922. Creada para que funcionara como una Cruz Roja política internacional. El SRI condujo campañas de apoyo a los prisioneros comunistas y reunió apoyo material y humanitario en situaciones especificas. El SRI estaba dirigido por Clara Zetkin, Elena Stasova y Tina Modotti. Disuelto en 1942.

Filiales nacionales
Hacia 1924 la organización tenía filiales nacionales en 19 países. Durante su existencia, las filiales nacionales del Socorro Rojo Internacional incluyeron:

Alemania: Rote Hilfe Deutschlands
Austria: Österreichische Rote Hilfe (Socorro Rojo Austriaco)
Bulgaria: Organización de Apoyo de las Víctimas de la Dictadura Capitalista
España: Socorro Rojo Internacional
EE. UU.: International Labor Defense
Francia: Secours Rouge International
Italia: Soccorso rosso italiano
México: Liga Pro Luchadores Perseguidos
Noruega: Norges Roede Hjelp
Países Bajos: Roode Hulp Holland
Polonia: Międzynarodowa Organizacja Pomocy Rewolucjonistom (MOPR - Comisión de Apoyo de los Prisioneros Políticos)
Reino Unido: International Class War Prisoners Aid
Suecia: Internationella röda hjälpen – svenska sektionen
URSS: Международная организация помощи борцам революции (MOPR Socorro Rojo Internacional de los Combatientes de la Revolución)

domingo, 1 de noviembre de 2009

Entendiendo el "Socialismo"

Socialismo

El Socialismo es una ideología de economía política que defiende principalmente un sistema social, económico y político basado en la socialización de los medios de producción, o control administrativo colectivista, que puede ser no-estatal (propiedad comunitaria) o estatal (nacionalización), así como puede ser democrático u otro tipo de régimen . Por ello al socialismo se lo asocia desde las ideas de búsqueda del bien común e igualdad social hasta los proyectos de Estado socialista o al intervencionismo, definiciones de socialismo o de sus métodos que pueden variar drásticamente según el interlocutor.
En resumen apoderar a quienes realizan la vida social y economía de una sociedad en lugar de darle poder sólo a aquellos que las puedan comprar o concentrar el control de ella (e incluso elaborar mecanismos para evitarlo de raíz), de ahí su carácter originalmente
anticapitalista, aunque no se puede definir comunismo es un modo de produccion, no una forma de gobierno o de politica como el socialismo. En principio es a esto a lo que en el siglo XIX, en el contexto de un proceso de proletarización masivo producido por el ascenso del capitalismo industrial, se denominó movimiento socialista y en algunos lugares movimiento de reforma del trabajo.
Es un término político, que permanece fuertemente vinculado con el establecimiento de una clase trabajadora organizada, creada ya sea mediante revolución o evolución social o mediante reformas institucionales, con el propósito de construir una sociedad sin clases estratificadas o subordinadas unas a otras. La radicalidad del socialismo no se refiere tanto a los métodos para lograrlo sino más bien a los principios que se persiguen.

En la práctica el significado de facto del socialismo ha ido cambiando con el transcurso del tiempo. Muchos de los denominados socialistas derivaron históricamente en la búsqueda de instaurar un Estado obrero organizado de abajo hacia arriba (en oposición al Estado de clase, organizado de arriba hacia abajo), de los sectores económicos y políticos para evitar (parcial o completamente) que una minoría de los ciudadanos poseedora de los medios de producción (
burguesía) pueda ejercer la explotación a la mayoría de los ciudadanos obreros de la producción.
Otros mientras tanto continuaron rechazando la vía del control estatal considerando que el capitalismo sólo era posible gracias al poder impositivo o la coacción que garantiza privilegios legales sobre la propiedad a quienes tienen el favor del poder estatal y continuaron reivindicando el significado básico y original del socialismo como "medios de producción en poder de los productores", de todas formas durante el siglo XX ésta se convirtió en una opción socialista minoritaria y heterodoxa.
La ideología con que muchas veces se relaciona en la actualidad al sistema del socialismo es la
socialdemocracia, ya que trata de reducir las diferencias económicas entre clases; para ello los países basados en estas ideologías socialistas tienen medidas para redistribuir la riqueza; las personas de clase alta (personas que poseen más riquezas/dinero que la media) se les requiere pagar impuestos más altos que a la media de las personas de ese país, con el fin de distribuir la riqueza en la sociedad y ofrecer o facilitar oportunidades que individuos de clase baja no podrían tener. Razón por la cual en la actualidad la mayoría del "socialismo" y de esta palabra se identifica con los postulados socialdemócratas, incluso por parte de corrientes clásicamente asociadas al movimiento socialista que ante la parcial asimilación de la palabra "socialismo" por la socialdemocracia dudan, evitan o rechazan denominarse de esa manera.
Como ya se indicó el significado dado al socialismo es muy amplio y puede variar según el exponente al igual que los proyectos que aplicarían, aunque normalmente se refieren al socialismo democrático-estadocéntrico o de partido (parlamentario) y su modelo suele ser el de políticas económicas
intervencionistas.

Historia y Origen

El estudio del socialismo se inicia a partir de la Revolución Francesa en 1789, que causó el derrocamiento de la clase feudal francesa y la ascensión al poder de la burguesía. En el siglo XVIII y XIX los principales países de Europa desarrollan el proceso de sustitución del feudalismo por el capitalismo como sistema económico, y los estados feudales se unen para formar las modernas Naciones-Estado.-
En el contexto de la Revolución Francesa aparece
François Babeuf, el primer pensador socialista.
Inglaterra fue la cuna del socialismo utópico. Existen dos causas importantes que dan al socialismo utópico inglés su carácter peculiar: la
revolución industrial, con su cortejo de miserias para el naciente Proletariado, y el desarrollo de una nueva rama de la ciencia: la economía política. Recordemos entre los socialistas utópicos a Robert Owen (1771-1858), quien fue el primero en considerar al proletariado como clase independiente con intereses comunes.
En
Francia tuvo un carácter más filosófico que en Inglaterra. Su primer representante fue el conde Henri de Saint-Simon. Propuso la Federación de Estados Europeos, como instrumento político para evitar las guerras y asegurar la paz mundial. Al mismo tiempo Carlos Fourier, concibió los falansterios-comunidades humanas regidas por normas de libre acuerdo y economía socializada. De la inspiración de los principios fourieristas se constituyeron algunos falansterios.
Los debates entre los socialistas clásicos

Poco después aparece la teoría
marxista que desde una teoría crítica del capitalismo, desarrolla una propuesta política: el socialismo científico. Karl Marx postula en su obra "El Capital" la diferenciación entre «valor de uso» y «valor de cambio» de una mercancía y la definición de plusvalía, siendo éstas sus mayores contribuciones a la economía política; no obstante, los economistas modernos no utilizan estos conceptos del mismo modo que lo hacen los seguidores de la escuela marxista del pensamiento económico. Entre los socialistas hubo una temprana división entre marxistas y anarquistas. El marxismo como teoría recibió muchas interpretaciones, algunas de ellas constituirán durante muchas décadas la base ideológica de la mayoría de partidos socialistas europeos. Más tarde, a raíz de la Revolución Rusa y de la interpretación que le dio Lenin, el marxismo-leninismo se convertiría en el ideario de los partidos comunistas, agrupados bajo la III Internacional.


La teoría marxista se construye en debate con el anarquismo. El
anarquismo se podría inscribir dentro de los debates tempranos del socialismo, que como ideal busca que las personas decidan sobre sus vidas directamente. Propugna la abolición del Estado y de toda autoridad. Es la corriente con un trasfondo de respeto y valoración al sujeto o individuo, y que considera a la libertad como el camino y el objetivo del socialismo y que propone la horizontalidad en las asociaciones humanas voluntarias, la autonomía local junto con la autoorganización de los movimientos sociales frente a las instituciones del Estado y a las multinacionales y monopolios propios del capitalismo. La meta del socialismo libertario es construir una sociedad basada en las libertades civiles, la equidad social, la iniciativa individual, la cooperación voluntaria, eliminando las clases sociales estratificadas, promoviendo estructuras políticas y económicas autogestionarias, descentralizadas o distribuidas.

Socialismo del siglo XX

El socialismo alcanza su apogeo político durante el siglo XX en el bloque socialista de Europa, la URSS, naciones socialistas de Asia y del Caribe.
Durante la segunda mitad del siglo XX fue de gran importancia para el llamado bloque socialista, que la Unión Soviética liberara a los países ocupados del
Tercer Reich en el frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial, pues estos mismos posteriormente adoptaron sistemas de gobierno socialistas que hicieron que el campo socialista alcanzara un amplio dominio.
Indicadores del auge socialista durante el siglo XX son por ejemplo, los grandes avances en la tecnología, como por ejemplo en los programas espaciales, así como la gran tecnología militar, principalmente en la Unión Soviética.
Tras la
Segunda Guerra Mundial, la tensión militar-ideológica entre el bloque socialista, encabezado por la URSS, y el capitalista, encabezado por Estados Unidos, desembocó en un enfrentamiento político que se conocería como Guerra Fría. Se conoció de ella extraoficialmente y fue la competencia por la superioridad en todos los aspectos y lograr así el dominio completo (pero no directo) de la mayor cantidad de países. Culminó con la desintegración de la URSS por fuertes presiones internas y externas y seguida de una repentina crisis en las demás naciones socialistas, principalmente las europeas.

Socialismo del siglo XXI

A pesar de que al inicio la desintegración y lucha individual por el progreso hizo el hundimiento del socialismo ortodoxo en muchos países, principalmente la URSS y Europa Oriental, se mantiene en países como China, Cuba, Corea del Norte, Libia y Vietnam. Ha adoptado algo de flexibilidad y en algunos casos un considerable desarrollo. Tal ejemplo es China, cuarta nación más poderosa económicamente del mundo y cuya mano de obra se ha generalizado por el mercado mundial.
La geopolítica
neoliberal, que se supone sería causada por la globalización corporativista, han provocado según estos movimientos, tales daños sociales y económicos a muchos países tanto desarrollados como del Tercer Mundo (también se atribuyen a la corrupción y autoritarismo de partidos políticos y gobiernos), que habrían provocado no solo un despertar de un nuevo tipo de socialismo democrático, sino la caída y desprestigio del sistema democrático liberal en muchos países.

Una ideología, un grupo de ideologías

Existen diferencias entre los grupos socialistas, aunque casi todos están de acuerdo de que están unidos por una historia en común que tiene sus raíces en el siglo XIX y el siglo XX, entre las luchas de los trabajadores industriales y agricultores, operando de acuerdo a los principios de solidaridad y vocación a una sociedad igualitaria, con una economía que pueda, desde sus puntos de vista, servir a la amplia población en vez de a unos pocos.
De acuerdo con los autores marxistas (más notablemente
Friedrich Engels), los modelos y las ideas socialistas serían rastreables en los principios de la historia social, siendo una característica de la naturaleza humana y sus modelos sociales.
En el
marxismo-leninismo el socialismo es considerado como la fase previa al comunismo, por ello los procesos revolucionarios vividos por la URSS, Cuba y China se relacionan con esta doctrina, ya que, en el caso de la URSS nunca se logró alcanzar el comunismo, y en el caso de Cuba todavía buscaría alcanzar ese objetivo.

Entendiendo el "Comunismo"

¿Es verdad todo lo que se dice del Comunismo?

El comunismo (De común) es una ideología política cuyo principal objetivo es el establecimiento de una sociedad sin clases sociales, basada en la propiedad social de los medios de producción y la abolición de la propiedad privada de los mismos. Busca llevar a la clase trabajadora al poder, logrando así la abolición del estado al asumir la clase trabajadora todas sus funciones. A esta sociedad sin clases, que se tiene como ideal y fin último a partir de un proceso denominado socialismo, se la llama comunismo.

El comunismo, por motivos históricos, se ha confundido exclusivamente con el
marxismo-leninismo. Sin embargo, existen doctrinas teóricas no marxistas también denominadas comunistas.

Karl Marx vio el
comunismo primitivo como el estado original cazador-recolector de la especie humana del que surgió el comunismo temprano. Para Marx, sólo después de que la humanidad fue capaz de producir excedentes, se desarrolló la propiedad privada.

El comunismo como tradición política e ideológica surge durante el gobierno del Directorio (1795-1799) en la Francia revolucionaria. Es durante este gobierno de tinte reaccionario cuando François-Noël Babeuf lleva a cabo la Conjuration des Égaux (Conspiración de los iguales), la primera acción revolucionaria llevada a cabo en nombre de una ideología comunista. El babuvismo proponía la abolición de la propiedad privada, la instauración de la propiedad comunitaria para asegurar la única y verdadera igualdad, no sólo política, sino también económica. El movimiento, claro está, fue salvajemente reprimido, si bien su pensamiento resistió el paso del tiempo y engendró la mayoría de los comunismos posteriores.

Las ideas comunistas prosiguieron su desarrollo a partir del llamado socialismo utópico, cuyos principales exponentes son Robert Owen, Charles Fourier y Saint-Simon.

Robert Owen fue el primer autor en considerar que el valor de los productos debía medirse con base al trabajo incorporado a ellos, y no al valor en dinero que se les atribuye. Charles Fourier fue el primero en proponer la abolición del capitalismo para la formación de una sociedad comunista. Y el Conde de Saint-Simon consideró que la nueva sociedad debía estar planificada para atender las necesidades de los pobres. Estos autores propusieron la transición hacia nuevas sociedades a través de comunidades rurales autosuficientes por el trabajo de voluntarios; sin embargo, no consideraban que la sociedad capitalista estuviera compuesta por clases sociales antagónicas.



Relación del marxismo con el anarquismo


Mijaíl Bakunin.

En la Asociación Internacional de los Trabajadores se evidenciaron los conflictos ideológicos entre anarquismo y marxismo. La principal diferencia entre estos dos grupos fue que los marxistas proponían un período de transición después de la revolución social antes de la disolución final del estado idea que los bakuninistas no aceptaban considerando que la revolución debía acabar inmediatamente con el estado. El resultado final de esta división fue la expulsión de los anarquistas y anarcosindicalistas de la Internacional. La primera Internacional fue disuelta en 1876.

Anarquismo:

En su libro ¿Qué es la propiedad?, Pierre-Joseph Proudhon, con argumentos históricos, jurídicos, y económicos, procura demostrar que la propiedad sobre ciertos bienes en el orden político presente es un acto de robo. Proudhon identifica la propiedad como un derecho inalienable de todo individuo que justamente el orden económico político no respeta en pos de beneficiar a unos pocos. Proudhon critica el concepto de la renta como la idea de exigir algo a cambio de nada. Identifica por vez primera a una parte de la población (los obreros) como los productores de riqueza, y a otra como los usurpadores de esa riqueza (la burguesía). Concluye que esta apropiación de propiedad sólo puede ser posible a través de una imposición jurídica por parte del Estado. Por lo tanto, según Proudhon, los ciudadanos nunca estarán libres de la expoliación hasta que desaparezca el Estado. Esta obra fue la iniciadora de gran parte del pensamiento comunista y anarquista del siglo XIX.
El anarcocomunismo es la vertiente anarquista explícitamente comunista y está representada principalmente por Pedro Kropotkin, Errico Malatesta y en eventos como la revolución española de 1936.
Marxismo:
Karl Marx funda la Liga de los Comunistas (también conocida como Liga de los Justos) en 1847 en Bruselas, después de dos años de estancia en la capital belga. La Liga encarga a Karl Marx y a Federico Engels una proclama del movimiento comunista. En 1848 publican el Manifiesto Comunista (Manifest der Kommunistischen Partei).[2]
Para Marx y Engels, las clases sociales junto con el Estado desaparecerían tras una fase de dictadura del proletariado y los bienes fruto de la producción colectiva serían repartidos según las necesidades de cada persona.[3] De ello se deriva el lema De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades.
El
Manifiesto Comunista es considerado uno de los tratados políticos más influyentes de la historia.

Desarrollos posteriores a la Revolución Rusa



En los desarrollos posteriores a Marx del comunismo marxista, ha existido cierto debate sobre cuales son los métodos más eficaces para lograr un cambio del sistema socioeconómico capitalista. En gran parte estos debates y desarrollos de estrategias consiguientes han estado ligados a personas influyentes dentro del movimiento comunista internacional. En ocasiones el debate ha estado más caracterizado por alineamientos personales con los principales teóricos, que por verdaderas e irreconciliables posturas ideológicas.

Marxismo-leninismo:
El marxismo-leninismo engloba en realidad a varios desarrollos del marxismo posteriores al propio Marx. En esencia todos estos enfoques sugieren la necesidad de una élite intelectual o un partido centralizado que acelere o dirija propiamente el fin del sistema capitalista, que otras ramas del marxismo veían como un proceso auto-organizado que se daría por sí mismo sin la necesidad de dirigirlo. Por tanto, como política el marxismo-leninismo aboga por el dirigismo centralista de los procesos revolucionarios anti-capitalistas.

Trotskismo:
Por otra parte, el trotskismo es una forma de comunismo que propone otras estrategias diferentes a las del marxismo-leninismo en el objetivo de cambiar el orden económico mundial. Entre estas estrategias está el entrismo, la extensión internacionalista a todos los países, sugiriendo que una revolución anti-capitalista sólo puede triunfar si alcanza extensión global.
Historia del movimiento comunista
El comunismo se ha desarrollado organizativamente a través de la historia por medio de diversos movimientos políticos. Este desarrollo se ha llevado a cabo mediante la formación de las Internacionales comunistas.

La Primera Internacional

La Primera Internacional (AIT) fue la primera organización que reunió a los sindicatos y a los partidos asociados a la clase trabajadora. Se fundó en Londres durante una reunión entre trabajadores llevada a cabo en Saint Martin's Hall. Su primer congreso se llevó a cabo en 1866 en Ginebra. En 1872 su sede se traslada desde Londres a Nueva York. En su momento la Internacional llegó a contar con 1,2 millones de miembros en todo el mundo, aunque su gaceta oficial publicaba 8 millones.
En la Asociación Internacional de los Trabajadores se evidenciaron los conflictos ideológicos entre
anarquismo y marxismo.
La AIT no debe ser confundida con la
Asociación Internacional de los Trabajadores fundada en los años 1922 y 1923 por los anarquistas y anarcosindicalistas.

La Segunda Internacional:

Tras varios fracasos por refundar la Primera Internacional, se fundó en 1889 la Segunda Internacional (SI) que agrupó a diversos partidos socialistas y laboristas. La SI es parte de la historia del comunismo únicamente en referencia a los grupos al interior de ésta que luego formaron la Tercera Internacional debido a su carácter eminentemente socialdemócrata. La SI se disolvió en 1916 después del inicio de la Primera Guerra Mundial.

La Tercera Internacional:

La hoz y el martillo, símbolos del comunismo adoptados por los partidos marxistas-leninistas a partir de la Tercera Internacional, tal como aparecían en la bandera de la Unión Soviética.
Al disolverse la
Segunda Internacional los grupos socialistas revolucionarios que se habían opuesto a la Primera Guerra Mundial convocaron a la Conferencia de Zimmerwald en septiembre de 1915 y a la Conferencia de Kienthal en abril de 1916. Estas conferencias fueron el antecedente directo de la Tercera Internacional también conocida por su abreviatura en ruso Komintern (Коминтерн, abreviatura de Коммунистический Интернационал, "Internacional Comunista"), la cual fue fundada en su primer congreso de Petrogrado en 1919 por iniciativa del Partido Comunista de la Unión Soviética. La Tercera Internacional rompió definitivamente con los grupos socialdemócratas y siguió las directrices marcadas por el Partido Comunista de la Unión Soviética.
En esta internacional también se manifestó el conflicto entre
estalinistas y trotskistas. Los trotskistas sólo reconocen la legitimidad de los primeros cuatro congresos de la Internacional, ocurridos antes de la llegada al poder de Hitler en Alemania, momento en el que los trotskistas se separan definitivamente de la Internacional y empieza la formación de una Cuarta Internacional.
El 15 de mayo de 1943, después de celebrada la
Conferencia de Teherán, el Presidium del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, «teniendo en cuenta la madurez de los partidos comunistas», y para evitar los recelos de los países capitalistas aliados decide disolver la Internacional Comunista.



Los partidos comunistas a partir de la revolución Rusa


La
estrella roja, símbolo usado recurrentemente para representar a los partidos comunistas, o al comunismo en general, tal como aparecía en la bandera de la Unión Soviética.
La primera revolución que seguía los postulados marxistas no se produjo en un país central, sino en Rusia, en 1917. El líder del movimiento,
Vladimir Ilyich Ulyanov explicó esta imprevista (por Marx y Engels) resolución de las contradicciones capitalistas señalando que el capitalismo había fallado en su «eslabón más débil». En efecto, Rusia era un país de escaso desarrollo industrial y predominante base campesina semifeudal.
A partir de la
Revolución Rusa, la denominación de comunista quedó restringida a los partidos marxistas que se alinearon con la Unión Soviética. La Revolución Rusa llevó a cabo la supresión de la propiedad privada en la industria, creó cooperativas agrarias, fomentando su incorporación entre los campesinos (convertida más tarde, durante el régimen stalinista, en colectivización forzosa), y avanzó hacia la multiplicación de los medios de producción, en medio de una guerra civil que duró cuatro años. Uno de los primeros objetivos de Lenin fue electrificar Rusia (Lenin dijo en una ocasión que el comunismo era «soviets más electricidad»).
Durante el gobierno de
Stalin, la industrialización se hizo a paso acelerado, dadas las circunstancias internacionales, sin tenerse en cuenta la capacidad de aguante del proletariado ni condiciones de explotación resultantes a que se vio sometido junto con el medio. La Segunda Guerra Mundial agudizó el proceso de creación de industria pesada y de alimentos, al mismo tiempo que aumentó los controles estatales. Este período se caracterizó por una etapa de transición hacia el socialismo a través de diversos planes quinquenales, en contraste con la gradual concentración de poder político en manos de la burocracia del Partido y del Comité Central, según los partidarios de Stalin, necesaria por las condiciones de Guerra. También conllevó, a nivel político, un aumento de las persecuciones políticas, por parte del régimen, a los distintos sectores disidentes y de oposición dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética, extendido más tarde al resto de la Tercera Internacional, cuyo máximo exponente será la Gran Purga.

La Kominform

En 1947 fue creada la Kominform (Oficina de Información Comunista) como sustituta de la Komintern, y reunía a los Partidos Comunistas de Bulgaria, Checoslovaquia, Francia, Hungría, Italia, Polonia, la Unión Soviética y Yugoslavia. Fue disuelta a su vez en 1956.
La Cuarta Internacional
En Francia, Trotsky y sus simpatizantes de la Oposición de Izquierda, tras ser expulsado éste de la Unión Soviética a causa de su rivalidad con Stalin (apoyado por la burocracia del Partido), consideraron que la tercera internacional había quedado sometida al estalinismo y que sería incapaz de llevar a la clase trabajadora al poder. En consecuencia fundaron la Cuarta Internacional (CI). A través de su historia, la CI fue perseguida tanto por los gobiernos capitalistas como por la policía secreta soviética y los miembros de la Tercera Internacional. Los seguidores de la Unión Soviética y más tarde los maoístas consideran a la Cuarta Internacional y al trotskismo en general como una corriente ilegítima del marxismo,[cita requerida] el bolchevismo y del comunismo hasta la actualidad.
La Cuarta Internacional sufrió una escisión en 1940 y otra aún más importante en 1953. A pesar de la reunificación parcial ocurrida en 1963, pocas organizaciones se atribuyen en la actualidad la exclusividad como representantes o herederas de la Cuarta Internacional, si bien muchas reivindican su legado o programa político y, conscientes de la dispersión existente entre sus organizaciones heredederas, reivindican su reconstrucción.
Los partidos comunistas en el siglo XX
En cada lugar del mundo tuvieron suertes diversas, pero pocas veces llegaron al poder. Las excepciones fueron los países de Europa del Este que estuvieron bajo el control del régimen político instaurado en la URSS tras el ascenso al poder de Stalin (heredado por los sucesivos gobiernos), durante más de 40 años a partir de la derrota del Ejército Nazi y la conquista militar de la región por el Ejército Rojo después de la Segunda Guerra Mundial; además de China, Corea del Norte, Vietnam y Cuba, donde el poder lo obtuvieron direcciones militares o guerrilleras, dirigidas o influenciadas por su respectivo Partido Comunista, con apoyo campesino y de sectores populares. En Chile, a comienzos de los 70, la UP (Unidad Popular) llegó al gobierno presidencial, tras obtener mayoría parlamentaria. Ésta era una alianza de partidos y movimientos de izquierda parlamentaria. El Partido Comunista conformaba esta alianza junto a otros, como el Partido Socialista, el Movimiento de Acción Popular Unitario, la Izquierda Cristiana, el Partido Radical, y el Movimiento de Acción Popular Unitaria (ó MAPU, escindido de la Democracia Cristiana), entre otros. Su principal consigna fue la «vía pacífica al socialismo», o construcción del socialismo a través de las instituciones propias del Estado parlamentario burgués, por medio de la coalición electoral entre distintas fuerzas políticas consideradas «progresistas» o populares, en lo que viene a llamarse gobiernos de frentes populares. Esta experiencia fue frustrada por la férrea oposición de las fuerzas de centro y derecha apoyadas por los Estados Unidos, que produjeron finalmente un golpe de estado (1973), la represión y aniquilación de los principales dirigentes y activistas de organizaciones políticas obreras, como los Cordones industriales, el MIR o la facción marxista del MAPU, sindicales, y de partidos políticos que apoyaron o participaron en el gobierno de la Unidad Popular, y la muerte del presidente socialista Salvador Allende.
El movimiento comunista internacional atravesó grandes crisis en el siglo XX. La primera de ellas relacionada con el alejamiento de León Trotsky de la conducción de la Unión Soviética debido a sus diferencias con Stalin. Trotsky se exilió en México, donde fue asesinado por un agente bajo el mando de la GPU: Ramón Mercader. El ex conductor del Ejército Rojo postulaba la revolución permanente. La segunda gran crisis la provocó el enfrentamiento de la Unión Soviética y China en lo referente a la política internacional. Desde los años del encumbramiento del fascismo en Europa, la Unión Soviética sostuvo una política de unidad con las fuerzas democráticas de la burguesía para los partidos comunistas que actuaban en el mundo capitalista y de coexistencia pacífica con el imperialismo. El Partido Comunista de China tenía una política de confrontación directa con el imperialismo, aunque apoyaba acuerdos con las burguesías nacionales confrontadas con el mismo. Esta política provocó otro cisma en muchos partidos comunistas. En los 70 del siglo XX el comunismo pro-chino viró hacia extrañas alianzas según fuera la relación de cada gobierno con Pekín.
Los partidos comunistas después de la Segunda Guerra Mundial
Al terminar la Segunda Guerra Mundial, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que agrupaba los antiguos dominios del zar, era una potencia mundial. Con la muerte de Stalin, en 1953, sobrevino la crítica a sus métodos y al denominado culto a la personalidad, tolerados y auspiciados desde el poder. Esta etapa, abanderada por Jrushchov, fue conocida como etapa del deshielo. Lo que no impidió que, con posterioridad, se acusase a Jrushchov de los mismos métodos de que él había acusado a Stalin.
La República Popular China, surgida tras la victoria, en 1949, de la dirección militar del Partido Comunista Chino, liderado por Mao Tse Tung y apoyado por un numeroso ejército, una revolución campesina en el medio agrario, y una revuelta estudiantil en la ciudad, siguió adelante el proceso, en medio de crecientes contradicciones, hasta que comenzó a aceptar formas económicas mixtas desde finales de los años 70, con Deng Xiaoping, sin cambiar el sistema político de partido único, y aún ejerciendo un fuerte control político y policial estatal.
Después de la Segunda Guerra Mundial, dos partidos comunistas europeos, el francés y el italiano, crecieron hasta el punto de convertirse en fuerzas políticas clave en sus respectivos países. Dominaban ampliamente el movimiento sindical, tenían una importante representación parlamentaria y jugaban una compleja política de alianzas en el plano interno. Fueron críticos, en muchos aspectos, de la Unión Soviética. Esta posición independiente convirtió a ambos partidos en núcleo del eurocomunismo, cuyo sesgo distintivo era la confianza en alcanzar el poder en los países capitalistas a través de las elecciones pluripartidistas parlamentarias. El eurocomunismo se enfrentó en ocasiones a la Unión Soviética, y terminó encontrando apoyos en un sector de la burguesía de sus respectivos países (sobre todo en lo referente a fuentes de financiación). El Partido Comunista de Francia no modificó, sin embargo, el método de conducción centralista hacia lo interno, así como el método dirigista desarrollado en época de Stalin. Menos rígido fue en ese sentido el Partido Comunista de Italia. Éste, además, diseñó una política de compromiso histórico hacia la Democracia Cristiana (centroderecha) que significaba mucho más que eventuales alianzas tácticas. El Partido Comunista de España, menos poderoso, se sumó al eurocomunismo, renunciando, con Carrillo a muchas de las reivindicaciones del movimiento comunista y obrero desarrollado durante la Transición de la dictadura fascista al régimen constitucional, aceptando así la monarquía y apoyando los Pactos de la Moncloa, y ejerciendo un fuerte control a su vez sobre la dirección sindical de Comisiones Obreras (CC.OO.).
Los partidos comunistas después de la caída de la URSS
En 1991, tras un proceso de sucesivos intentos de reformas privatizadoras en lo económico, conocido como Perestroika, que acelerarán la crisis interna, y presionado por la Guerra Fría y las potencias occidentales, el país sucumbe ante sus propias contradicciones, dando lugar a la desintegración de la URSS y a que las repúblicas que integraban la URSS se independicen. La destrucción del Muro de Berlín que separaba la zona de influencia soviética de la zona capitalista (herencia de la división territorial posterior a la Segunda Guerra Mundial) es considerada uno de los símbolos de esta caída.
Después de la caída de la Unión Soviética, los partidos comunistas sufrieron transformaciones y divisiones en todo el mundo. Algunas fracciones adoptaron una política reformista, otras desarrollaron una táctica de oposición a la globalización capitalista buscando estrechar sus lazos con las masas marginadas por el llamado capitalismo consumista, y orientándose en algunos casos hacia el comunismo libertario. Muchos simpatizantes del marxismo en las décadas anteriores, apoyaron movimientos socialdemócratas en Europa y América latina.
En Cuba, la revolución de 1959 fue conducida por jóvenes revolucionarios que no pertenecían al Partido Comunista. Pero éste se convirtió en fuerza hegemónica en la medida en que la economía del país se hacía cada vez más dependiente de la Unión Soviética, en gran parte debido al bloqueo económico que estableció Estados Unidos. Caída esta, Cuba permaneció como un solitario baluarte del comunismo en América, aunque aceptando la participación de capitales privados extranjeros en su débil economía, centrada en el turismo.
Incluso en la República Popular China se han desarrollado profundas transformaciones en torno a una internacionalización y un modelo económico que distan mucho de los principios políticos que promulgan. Una mezcla de comunismo en el discurso político teórico y capitalismo, en la práctica cada vez más amplios sectores económicos.
Vietnam ha iniciado reformas en el mismo sentido de China. Los otros países socialistas de la actualidad son Laos y Corea del Norte. Este último se ha destacado por el rechazo de reformas liberalizadoras, y una defensa férrea del patriotismo y la economía socialista, aunque últimamente está adoptando mecanismos para permitir la entrada de capital extranjero.
En Rusia se fundó el
Partido Comunista de la Federación Rusa en 1993 a partir del Partido Comunista de la Unión Soviética. Se ha centrado en las características propias de Rusia, y en consecuencia ha combinado el comunismo con un fuerte patriotismo en sus planteamientos.
Crítica al comunismo

El comunismo se ha confundido con el marxismo-leninismo. En este sentido, la crítica al «comunismo» no sólo ha venido de los sectores derechistas o centristas, sino también del comunismo de izquierda, p. ej. consejismo, autonomismo.
Existen varias
críticas contemporáneas al comunismo marxista y al marxismo-leninismo. Ya sea desde el anticomunismo (fascismo, nacionalismo, neoconservadurismo), desde los movimientos demócratas liberalismo, socialdemocracia, como desde el anarquismo.

viernes, 30 de octubre de 2009

Quien es Jorge Dimitrov y Qué Hizo?

Jorge Dimitrov nació el 18 de junio de 1882 en la aldea de Kovatchevtizi, distrito de Radomir, en Bulgaria. Su padre que había sido un modesto artesano y después obrero, tenía un carácter firme e independiente, era un hombre muy respetado en el medio en que vivía.
Replicando a las intervenciones de Jorge Dimitrov en el curso del proceso, el Tribunal empezó a aplicar contra él distintas medidas represivas. El 6 de octubre de 1933, Jorge Dimitrov fue expulsado de la sala de audiencia por haber desenmascarado los métodos ...4. Replicando a las intervenciones de Jorge Dimitrov en el curso del proceso, el Tribunal empezó a aplicar contra él distintas medidas represivas. El 6 de octubre de 1933, Jorge Dimitrov fue expulsado de la sala de audiencia por haber desenmascarado los métodos inadmisibles empleados por los funcionarios de la policía y los órganos de instrucción durante la investigación preliminar, acusándoles ante el Tribunal de haber comunicado falsas informaciones. El diagnóstico de capitalismo financiero lo asociamos con la definición de fascismo como "la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero", referida en el Informe ante el VII Congreso ...El diagnóstico de capitalismo financiero lo asociamos con la definición de fascismo como "la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero", referida en el Informe ante el VII Congreso Mundial de la Internacional Comunista el 2 de agosto de 1935 por el dirigente comunista búlgaro Jorge Dimitrov recoge a su vez la definición fijada por el XIII Plenario del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista acerca de la situación en el seno del partido y en la República. De tal modo a Stoyán Mínev le fueron encomendadas las funciones de asesor político.

EL FASCISMO (Jorge Dimitrov)

El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo, en política exterior, es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos. (…) este es el carácter verdadero del fascismo, porque el disfraz de la demagogia social ha dado al fascismo, en una serie de países, la posibilidad de arrastrar consigo a las masas de la pequeña burguesía, sacadas de quicio por la crisis, e incluso a algunos sectores de las capas más atrasadas del proletariado, que jamás hubieran seguido al fascismo si hubiesen comprendido su verdadero carácter de clase, su verdadera naturaleza.(…) El fascismo actúa al servicio de los intereses de los imperialistas más agresivos, pero ante las masas se presenta bajo la máscara de defensor de la nación ultrajada y apela al sentimiento nacional herido(…) Dejando atrás a todas las demás formas de la reacción burguesa, por su cinismo y sus mentiras, el fascismo adapta su demagogia a las particularidades nacionales de cada país e incluso a las particularidades de las diferentes capas sociales dentro de un mismo país. Y las masas de la pequeña burguesía, incluso una parte de los obreros, llevados a la desesperación por la miseria, el paro forzoso y la inseguridad de su existencia, se convierten en víctimas de la demagogia social y chovinista del fascismo.(…) Así, el fascismo, que ha surgido como resultado de la decadencia del sistema capitalista, actúa a fin de cuentas como un factor de su ulterior descomposición. Así, el fascismo, que ha asumido la tarea de enterrar al marxismo, la movimiento revolucionario de la clase obrera, él mismo lleva, como resultado de la dialéctica de la vida y de la lucha de clases, al desarrollo de las fuerzas llamadas a ser enterradoras, las enterradoras del capitalismo.